EL TEMA DE HOY ES :
QUE EL HOMICIO JUSTIFICADO NO ESTE PENADO 👮
La docencia no es fácil; de hecho, quien diga que lo es, miente. Muchas veces puede ser dura, incluso insoportable, y hay dÃas en los que ni siquiera llena de orgullo decir “soy maestro” o “soy maestra”. Aunque parezca que nunca estamos solos, la realidad es que la docencia suele ser un camino solitario.
SÃ, existen compañeros —casi amigos, si queremos llamarlos as×, pero seamos sinceros: en no pocas ocasiones son los mismos que ponen obstáculos, o surgen celos y una competencia invisible por ver quién es el “mejor maestro”, una rivalidad que a veces es alimentada por las propias instituciones. Todo esto termina afectando la salud mental de quienes nos dedicamos a enseñar.
A ello se suma que, en muchas ocasiones, somos el sostén emocional de alumnos que se sienten solos en este mundo. Escuchar historias desgarradoras sin poder hacer nada duele; sentirse impotente es parte de nuestra realidad. Y lo más duro es ver cómo algunos docentes prefieren ignorar, ya sea por indiferencia o porque saben que no tienen la fortaleza para soportarlo.
Incluso —y permÃteme ponerme un poco espiritual—, el mismo Jesucristo sufrió desplantes de sus discÃpulos, que en cierto modo eran sus alumnos. En el huerto de GetsemanÃ, cuando les pidió que velaran con Él, los encontró dormidos (Mateo 26:40). Más tarde, al ser arrestado, todos lo abandonaron y huyeron (Mateo 26:56). Y Pedro, uno de los más cercanos, llegó a negarlo tres veces antes de que cantara el gallo (Mateo 26:69-75).
Estos pasajes nos recuerdan que incluso el Maestro más grande enfrentó incomprensión, abandono y soledad por parte de quienes lo seguÃan.
Entonces, la pregunta sigue en el aire: ¿realmente vale la pena ser docente?......
Para mÃ, la respuesta es sÃ. Ser docente puede ser frustrante y, en muchas ocasiones, agotador; pero, aun asÃ, no me imagino mi vida sin esta experiencia. No sé si me quede un año más o veinte, porque soy una persona que se adapta y cambia según lo requiera la vida. Lo que sà sé es que la docencia es una experiencia única y profundamente significativa.
No todo es perfecto, pero entre las dificultades aparecen matices hermosos que dan sentido al esfuerzo. Quiero seguir mejorando como maestro, seguir creciendo y comprendiendo mejor esta vocación que, aunque exige tanto fÃsica como mentalmente, también me ha regalado momentos de felicidad y satisfacciones que jamás habrÃa imaginado.
¿RecomendarÃa esta experiencia? En realidad, no hace falta. Creo que todos somos maestros de alguna manera; lo importante es descubrir en qué aspecto de la vida podemos enseñar y, sobre todo, si lo que hacemos ayuda a alguien a crecer y a ser mejor.
Eso es lo que pienso yo… ¿y tú, qué opinas?
El dia de hoy me di cuenta que cada vez me gusta menos ser docente , no tanto por los alumnos si no por la administracion , empiezo a notar muchas cosas injustas , tanto para el docente como para el alumno y eso no es agradable ver ,.
EL TEMA DE HOY ES : QUE EL HOMICIO JUSTIFICADO NO ESTE PENADO 👮